Para qué Sirve La Oración

La oración es el reconocimiento de una fuerza espiritual por parte del ser, es darse
cuenta de que provenimos de algún sitio y de que nuestra manifestación aquí en la
Tierra es ocasional. La oración fortalece nuestro espíritu y nos ayuda a sobrellevar
las vicisitudes de nuestra vida. Su fuerza es de orden superior, practicándola
constantemente se puede conseguir cambiar circunstancias que parecían imposibles
de transformar.





El cambio principal que se puede dar con la oración es sobre la persona que ora:
la va transformando poco a poco, hasta llegar a ser un foco de luz.

Existen muchas formas de orar, pero no existe la menor duda de que la oración
debería ser constante a lo largo del día. ¿Cómo? Mediante la acción. No con la
palabra, sino con la acción, en todos los actos que realizamos en el transcurso del
día, ofreciéndolos a Dios desde el despertar, en nuestro trabajo, en nuestra forma
de hablar, en nuestros pensamientos, siendo constantemente una fuente de Paz
para todos los que nos rodean.

 Si, además, en tu vida diaria dedicas una parte de
tu tiempo a servir a los demás, entonces tu oración adquirirá vibraciones de orden
superior por el servicio y sacrificio que estás realizando hacia los demás.


 El ser queadquiere como hábito esta forma de vida notará que a su espíritu se le empieza a
descubrir el Universo, ya que sus necesidades son las necesidades de los demás,
son sus miedos, sus dudas, sus tristezas, sus sinsabores... que llegan a formar
parte de uno.

Por otro lado, la oración activa dirigida a los demás debe también
cuidar de las necesidades propias de cada uno, pues del propio cuidado y fortaleza
se puede beneficiar muchísima gente y durante todo el tiempo que la Providencia
considere necesario. Además, llega un momento en que el ser superior de cada uno
puede conseguir entregarse plenamente a los demás, de hacerlo así sólo lo hará
una vez.

La forma de vida es hacia donde uno debe encaminar la oración, entonces tu
oración empezará a andar el sendero de la oración perfecta.

Que tu oración sean
tus actos, no tus palabras. Como dijo el Gran Maestro Jesús:

 Por sus acciones conoceréis a los auténticos hijos de Dios.



 Hay que esforzarse por hacer de nuestra
vida una oración, pues ella nos permitirá trascender las puertas del conocimiento,
del conocimiento que traspasa todas las barreras y todos los sentidos, en definitiva,
del conocimiento que nos conducirá algún día a conocer a Dios.

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Del libro
Algo de Sabiduria para el Autoconocimiento Enric Corbera


Gracias por leer La Oración

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